El minimalismo de Martha Le Parc

Carlo Franza - crítico de arte

 

Sorprende esta otra mitad de la vanguardia. Minimalismo y riqueza cromática actúan conjuntamente en la obra de Martha Le Parc, esposa excelente de Julio Le Parc Gran Premio de la Bienal de Venecia de 1966,a quien por fin se la descubre y celebra.

 

Ella nos aparece como una de las mejores designer del tejido del siglo XX, una figura genial del design, cuyas obras son un enredo de Bauhaus y etnología visualizándose como síntesis de la modernidad. Ella llega a este tipo de trabajo reciente desde la moda, gracias a su gran sensibilidad para los colores, que se mueven y se acercan dando lugar a formas  geométricas

 

Enseguida nos pareció oportuno relacionarlos con los trabajos de Annalise AIbers, llamada Ami, que curso el Bauhaus, la mítica escuela de artes oficios, fundada por Gropius en 1019, donde se enamoro de uno de sus profesores, un tal Joseph Albers, siendo también gran admiradora de otro de sus héroes: Paul Klee.

Así como la Albers, también Martha Le Parc se aproxima al design de los objetos cotidianos, llegando a declarar que hasta con los tejidos, desde los de vestir hasta los manteles coloreados, se podía mejorar el mundo.

 Estas nuevas formas de creación sirven de alfombras de pared, o sea manteles, cubrecamas. almohada, etc; la tela como moda, ocasión para el gusto, búsqueda de tejidos y colores, hasta las propuestas de textura experimental.

 

La originalidad de estas obras consiste en el hecho de que Martha le Parc logro sintetizar una conexión entre el pasado con sus prácticas artesanal y artísticas y el mundo de la producción industrial.

En la segunda mitad del siglo se ha despertado en el publico un renovado interés por el tapiz, a partir de las exposiciones del Museo de Arte Moderno de Paris de 1946 y del Palacio de Bellas Artes de Bruselas de 1947. Martha Le Parc, que vive en Paris desde fines de la década del Cincuenta, no desconocía quo la escuela Francesa del Tapiz, dirigida por Jean Lurcal, preconizaba  que el tapiz moderno iría  desenganchándose de la pintura que lo hubiera llevado nuevamente hacia el gran arte de la Edad Media.

Efectivamente, un esperado resurgimiento de la tapicería fue vislumbrándose gracias a la Bienal de la Tapisserie, institución original que  desde sus comienzos en 1962 mantuvo un curso regular y novedoso a partir de 1965.

 

Nos preguntamos hoy si acaso la tapicería es, aunque no precisamente un arte menor, por lo menos un arte de reproducción, de acompañamiento, que sigue en forma variable la evolución de otras artes especialmente la pintura, de la que conociera los mismos desarrollos y vicisitudes.

Si observamos de cerca las combinaciones geométricas y cromáticas de estas manufacturas textiles de Martha le Parc, nos damos cuenta que se conectan perfectamente con la "teoría de la forma" de Paul Klee.

He aquí, pues, de donde nacen sus investigaciones sobre los tejidos, su impermeabilidad, su modo de absorber y reflejar la luz, su elaboración, de la misma manera que se ve en los tejidos y las cerámicas precolombinas, o sea los mismos motivos y dibujos, cruzados, diagonales, atravesados, que realizan la perspectiva en el aspecto minimalista geométrico, absoluto  y racionalizante. Estas texturas personales de Martha Le Parc tienen el merito de destacar, no solo su sensibilidad y espíritu creativo sino, especialmente, su cultura y su extremado perfeccionismo técnico.